embellecedor Compañia Nacional de Danza de España. Director Artístico: Hervé Palito. enllaç a biografia de Hervé Palito enllaç al ministeri de cultura
  Actuació en escena
REPERTORI











Lamento

 

Coreografía: Nacho Duato
Música: Henryk M. Górecki Sinfonía Nº 3
Escenografía: Walter Nobbe
Figurines: Nacho Duato
Diseño de luces: Edward Effron

Estrenado por el Nederlands Dans TheaterII en el AT&T Danstheater de La Haya, el 24 de mayo de 1990. Estrenado por la Compañía Nacional de Danza en el Teatro Real de Madrid, el 13 de septiembre de 2000.

Para Nacho Duato la necesidad tanto de experimentar como de expresar el movimiento de un modo intenso siempre fue fundamental en su carrera como bailarín. Desde que comenzó a desarrollar su faceta coreográfica, amplió deliberadamente su gama de movimientos de modo que dispusiera de suficiente material a la hora de confeccionar sus creaciones. Esa necesidad de expresar danza es especialmente evidente en su ballet Lamento. Fue su último trabajo como coreógrafo estable en el Nederlands Dans  Theater y supuso un giro en su carrera. Con este ballet Nacho Duato  se propuso crear una pieza intensamente personal. Surgió de una idea básica a partir de la cual trabajó en el estudio con un selecto grupo de bailarines de la prestigiosa compañía dirigida por Jiri Kylián. El ballet trata de multitud de temas, pero el coreógrafo se ha inspirado no sólo en la Sinfonía de los Desamparados, de Górecki, sino también en imágenes de seres atormentados y oprimidos que pueblan la obra de Goya o Käthe Kollwitz. En algunas de sus obras, estos artistas retratan el sufrimiento humano.
Un lugar donde todo aquello pudiera tener lugar fue el punto de partida para la creación del escenógrafo Walter Nobbe, cuya  colaboración con Duato ha sido larga y fructífera. Duato evoca imágenes dramáticas por medio de movimientos violentos. Las imágenes son claras en cuanto a su carga emocional, no así en cuanto a un significado preciso, al igual que los papeles de los bailarines no son fijos: cualquiera puede convertirse en una víctima, pero también en un verdugo. El ballet muestra cíclicamente como esto puede suceder una y otra vez. De acuerdo con el coreógrafo, esta violencia no puede realmente llegar a comprenderse, pero debe ser contemplada, para dar paso a la reflexión.