Coreografía: Örjan Andersson
Música: Ghislain Poirier, Blir and Steinbrüchel
Escenografía y Diseño de Luces: Jens Sethzman
Figurines: Magdalena Aberg
Estreno en el Teatro de la
Zarzuela de Madrid 2005.
El punto de partida para Arcos de Escarcha fue la idea de una construcción que transmitiera una cierta familiaridad, tanto en términos de especialidad como en términos coreográficos. Algo que cambia de dirección o de posición con regularidad, a menudo alternando entre dos puntos extremos. La escenografía como reflejo de la influencia de la gravedad. Estas ideas son herramienta bien conocida en la realización de muchos trabajos coreográficos y se presentan en esta creación bajo distintas apariencias. La situación podría recordar una ceremonia ritual en una `casa`, que transita en un estado de trance a través
de un espacio en movimiento.
Hay
dos elementos fundamentales en
Arcos de Escarcha, que son tema
recurrente en el trabajo de Orjan
Andersson con el movimiento. Fuerza
y Gravitación, o para usar una definición de gravedad, la fuerza mutua de atracción entre todas las partículas o cuerpos que posean masa. Esta definición puede parecer muy técnica, pero hay más
en ella de lo que parece.
Fuerza. Atracción. Masa;
palabras que definen el mundo
coreográfico de Andersson.
Fuerza y masa están muy
presentes en la fisicalidad de
los movimientos, tanto para el
individuo como para el grupo
y atracción es lo que
subyace bajo la sensualidad que,
de algún modo, se filtra
a través de la musicalidad
que domina la estructura coreográfica
en los trabajos de Andesson.
En Arcos de Escarcha, el diseño
de Jens Sethzman, colaborador
habitual de Andersson, también
se basa en la gravedad en su
forma más simple y yuxtapone
la fisicalidad de los bailarines
y la dramaturgia coreográfica,
lo que se traduce formalmente
en una serie de breves episodios
rojos.