![]() | REPERTORI Pral 1ª |
Coreografía: Ramón Oller
Música: Óscar Roig (grabaciones de Lucho Gatica, Nati Mistral y José Nieto)
Figurines: Mercè Paloma
Diseño de luces: Gloria Montesinos
Estrenado por la Compañía Nacional de Danza en el Teatro de Madrid el 14 de abril de 1994.
...donde ella vive y sueña,
donde cada mañana se pone
el disfraz para emprender de
nuevo su lucha diaria. Tan solo
en su cobijo se transforma en
la que realmente cree ser. Hasta
que un día se da cuenta
de que a los demás les
ocurre lo mismo y se asusta al
ver los seres humanos en su desnudez.
En este drama para un hombre
y una mujer, Ramón Oller
ha querido llevarnos a un mundo
que muchos de nosotros, afortunadamente,
sólo conocemos por referencias.
Es un mundo atestado de frustraciones,
en donde las pasiones prohibidas
y los deseos inconfesables constituyen
el pan de cada día.
La represión social nos
lleva a abandonarnos a nuestros
propios sueños, lo que
nos permite huir de los prototipos
en que intenta convertirnos la
sociedad. Para dar forma y contenido
a esta historia, situada en los
años cincuenta, se da una
mirada atrás, cuando las
tendencias al escapismo dominaban
el comportamiento social y cultural
del siglo pasado a través
del ballet y el music-hall. El
argumento puede resultar aquí tan
absurdo como el de la mayoría
de libretos de los ballets románticos
o clásicos de la época,
en los que por medio de una acción
más o menos realista,
también se pretendía
llevar al espectador y a los
protagonistas hacia el reino
de los sueños.
La forma procede del excitante
mundo del music-hall, que
impuso el baile de pareja, cuya
moda se extendió cual
mancha de aceite por todo el
mundo occidental. Y aunque pueda
parecer que esta versión
del baile de salón que
ofrece Oller es poco ortodoxa,
conviene notar que no es más
que una nueva representación
de los primitivos bailes de aparejamiento,
que si han dado origen a momentos
inolvidables, también
han sido causa de un sinfín
de desgracias.
Más que ninguna otra creación
coreográfica, el dúo
es un acto de precisión,
intimidad y valentía.
No hay escapatoria posible para
el asustado creador, que sólo
dispone para su trabajo del limitado
material humano que suponen dos
personas sobre un escenario. Así es
que, antes de empezar, deberá tener
muy claro el para quién
y el porqué de su obra. Un
paso a dos no es más que
un triángulo amoroso,
en donde el creador sólo
queda finalmente como un mirón
del juego que él mismo
inventó. Y en este juego
intervienen todos sus miedos,
confidencias y mentiras.
Pral. 1ª es una
historia de pasillos,
de rellanos y de patios, que
ironiza sobre esa necesidad de
convivir consustancial a nuestra
propia realidad. Estamos en la
España de los años
cincuenta: nochevieja, villancicos,
leche en polvo, Cola-Cao, tortilla
de patatas, Anís del Mono,
la zambomba, el torrefacto, el
coñac... y Franco.
He querido crear partiendo de
los recuerdos de nuestros padres:
inventando lo que no hemos vivido
y lo que ellos no consiguieron
vivir entonces. Pero sobre todo
para que no dejemos de reflexionar
sobre nosotros mismos y nuestro
verdadero rol en esta vida.
Ramón
Oller
