Logotipo del Inaem (Instituto de las Artes Escénicas y de la Música)


Compañía Nacional de Danza. Enlaza con la página principal

Review 2002


Madrid
Cuatro coreografías, cuatro, de las mejores ganaderías contemporáneas,
fueron lidiadas por los muchachos de Duato, con tal perfección y embatividad que dejaron arrobada a la concurrencia; yo diría que incluso a los más alejados del baile, que acuden a la llamada del nombre de Nacho, que ha traspasado las líneas de lo comercial con sabiduría, además de reconocidísimo encanto personal (...).
El Punto de las Artes - Víctor M. Burell (18-24 oct-02 )

El gusto de los madrileños se ha visto moldeado por la coherencia y la prolongación de la trayectoria diseñada por Nacho Duato en la Compañía Nacional. Se da el caso de que la línea de creación impuesta por el coreógrafo valenciano no sólo se ha entronizado en la casa sino que, a través de sus bailarines ya maestros y creadores, el estilo CND se expande y cristaliza en la pocas agrupaciones jóvenes que tenemos.
El Mundo - Julia Martín (5/10/02)

Lección de humanidad

Nacho Duato convocó a su santísima trinidad: Mats Ek, William Forsythe y Jirí Kylián. Son tres pilares de la danza contemporánea mundial, artistas de referencia, creadores de un lenguaje diferente y un estilo propio. Con tanta divinidad junta, sucedió lo previsible: una bendición de buen baile cayó sobre el teatro de La Zarzuela (...).
El País - Goyo Rodríguez (5/10/02)

Berna (Suiza)
Hora estelar

(...) Nacho Duato pertenece a aquellos coreógrafos jóvenes aventajados entre los cuales la innovación y lo genial aparecen como algo natural. (...) Al igual que Kilyán, Duato parece preocuparse no solamente de lo esencial en el arte de la danza sino también de no perder nunca de vista, con su excelente conjunto, el triple elemento de la música, el hombre y el movimiento musical que giran oscilantes, entre tensión y espiritualidad.
(...) Quien tuvo la suerte de asistir a la partitura de imágenes de Duato, vivió una hora estelar: la fascinante capacidad del coreógrafo de visualizar la música y conseguir con un mínimo de medios un máximo de expresividad, le dejaba a uno embriagado.(...) La actuación de La Compañía Nacional de Danza quedará inolvidable en Berna.
Der Bund - (27/4 /02)

La danza de los superlativos
(...) Incluso el más escéptico ante la belleza,
no puede guardarse del encanto de esta tan entusiasta compañía, y lamenta haber utilizado tan a menudo expresiones como "virtuoso" y "brillante". Pues después de esta actuación nos gustaría expresarnos por primera vez y habría realmente que inventar nuevos superlativos.
Tages-Anzeiger - Agathe Blaser (27/4 /02)

Santander
Duato en todos los sentidos

(...) Ofrenda de Sombras tiene su éxito en una espectacular apuesta escénica que sorprende y se funde con el movimiento de los bailarines haciéndose parte fundamental de la propia coreografía.
(...) Sobre la música de Landowski, (en Sueños de Éter) con el entonces innovador empleo de las sugerentes ondas martenot, desgarra un espacio en el que ocho mujeres (...) Sombras que corren entre los espacios iluminados y los que no lo están, que se ocultan y se persiguen. Una extraordinaria pieza en todos los sentidos.
(...) La noche se cerró con el esperado estreno de Castratti. Una mirada otra vez hacia el barroco, predilección de Duato y que le posibilita encajar sus intenciones con unos sonidos que entiende a la perfección.
Alerta - G. Moral Álvarez (7/4 /02)

(...) La plasticidad (de Sueños de Éter) se conjuga sabiamente con la rigidez de algunas poses estéticas produciendo momentos espléndidos: el momento de la sábana que cubre el escenario y la forma en que es utilizada por las bailarinas o el uso de las camas.
El diseño de luces de Brad Fields y el diseño de vestuario de Lourdes Frías completan una obra redonda.
El Diario Montañés - MªL. Martín-Horga (7/4 /02)

Barcelona
Hasta pronto

Duato se ha atrevido a desnudar sus sentimientos (en White Darkness) y con loable sencillez ha perfilado un intenso y bellísimo poema elegíaco dedicado a su hermana. Por hablar tan clara y elocuentemente y sublimar esa terrible pérdida, la coreografía esta plagada de imágenes rotundas y sobrecogedoras pero al mismo tiempo envueltas en un halo de belleza inusitada.
El Mundo - Rosli Ayuso (22/2 /02)

Palpitar
Emocionante, sobria, apabullante interpretación
y brillante coreografía son los adjetivos que merece la actuación de La Compañía Nacional de Danza del martes por la tarde en el Liceo. Una actuación que devolvió el pálpito al corazón de los amantes de la danza.
El País - Carmen del Val (21/2 /02)

Ese toque de distinción
A lo largo de sus catorce años como coreógrafo,
Duato ha sabido transmitir a todas sus creaciones ese indefinible toque de distinción. Eso le convierte en todo un lujo, no sólo para la danza española.
(...) Porque no olvidemos que, además de ser un inspirado creador, Duato ha demostrado ser un director estimulante que sabe elegir y trabajar con los bailarines adecuados, a los que convierte en monstruos de la interpretación.
La Vanguardia - Marjolijn Van Der Meer (21/2 /02)

(...) en Txalaparta (2001) y en White Darkness (2001) su dominio es absoluto, emocionando y recreando el goce estético en un equilibrio que sólo consiguen los grandes maestros. Estas dos coreografías poseen formatos, inspiraciones, e intenciones bien diferentes; mientras en Txalaparta la explosión de danza pura se sucede con una fluidez que impresiona, con movimientos perfectamente fundidos y salpicados de humor en White Darkness una atmósfera opresiva y lúgubre en vuelve un discurso que en ningún momento parece salirse de tono. Ambas obras son de una musicalidad pasmosa, traducida con genialidad a movimientos.
ABC - Pablo Meléndez-Haddad (21/2 /02)

Madrid
La agónica lucha con la blanca oscuridad

De la velada destaca White Darkness. Podría traducirse como Blanca oscuridad. Contrate de vocablos que define bien el mundo de la droga. Tema querido y odiado por el propio Duato, al reflejar en esta coreografía la agónica tragedia de su hermana. El tema impacta y su traducción plástica -la droga cual nieve desciende de lo alto para vivificar y sepultar- es de un gran lirismo. Abunda el estilo clásico en su raíz más pura y más expresiva, que cobra fuerza con la música de Karl Jenkins de toques barrocos y minimalistas. Se encuentra en la línea de otras coreografías suyas de corte más trascendente y llenas de poesía. (...) Es un gran poema acerca de la incógnita de la droga que revitaliza y destruye.
Reseña - José Ramón Díaz Sande (2/02)