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HOME. Agnès López y Elisabeth Biosca

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NUEVOS LENGUAJES, NUEVOS ESPACIOS, NUEVOS PÚBLICOS
“La Compañía Nacional de Danza, en su afán por explorar nuevos lenguajes, nuevos espacios y nuevos públicos, estrena en abril la pieza Home en La pensión de las pulgas, antigua Casa de la Portera de Madrid.

Desde que comenzara mi andadura como director de la CND fue mi intención, además de recuperar la danza clásica y el repertorio, tal y como hemos hecho con el reciente estreno de Don Quijote, abrir la compañía a lenguajes más experimentales, espacios de representación más pequeños y salas alternativas.

A su vez, ha sido una de mis prioridades que los bailarines de la compañía puedan desarrollar sus inquietudes coreográficas bajo el paraguas de la institución. El problema de no tener una sede propia donde poder presentar y programar con tiempo nuestros espectáculos, me ha obligado a investigar distintas opciones, con el fin de llegar a más público. Como espectador de La Casa de la Portera, actualmente La Pensión de las Pulgas, decidí hablar con su director para ofrecerle la posibilidad de estrenar allí una pieza realizada por los bailarines de la CND, y su interés fue inmediato. Creo que es un acierto que la Compañía Nacional pueda bailar, no sólo en grandes teatros, sino en otra serie de espacios que nos acerquen a un público más joven e inquieto que, a través de estos formatos, pueda conocer lo que hacemos y sentir curiosidad por otro tipo de espectáculos de la compañía.

Home es la visión de Agnès López, con la colaboración de Elisabet Biosca, de todo lo que puede ser un hogar, más allá del término convencional que asociamos con las cuatro paredes donde vivimos. Con la participación de Mattia Russo, Antonio de Rosa, Isaac Montllor, Aleix Mañé y Mar Aguiló, se trata de una pieza colectiva con material coreográfico de los propios bailarines donde exploran ese amplio abanico de lugares, objetos y personas que pueden hacernos sentir como en casa.

Este tipo de iniciativas motivan a los bailarines, les ayudan a poner en marcha sus ideas y, sobre todo, les permiten conectar con el público de una forma mucho más cercana. En lugares como La Casa de las Pulgas se rompen las barreras entre el público y los artistas, y los espectadores tienen la posibilidad de conocer a los bailarines con sus nombres y apellidos, ponerles cara, sentirlos cerca y ver cómo se mueven, qué les inquieta y cómo se expresan.

Como director es importante para mí tener la capacidad de descubrir, antes que nadie, el talento emergente y los jóvenes coreógrafos del futuro que puedan esconderse entre nuestras filas de bailarines. De esta forma estaremos multiplicando las opciones de que desarrollen y muestren su talento.”

  J. Carlos Martínez