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SINFONÍA DE LOS SALMOS. Jiří Kylián

Coreografía: Jirí Kylián

Asistente al Coreógrafo: Patrick Delcroix

Música: Igor Stravinsky, Sinfonía de los Salmos

Figurines: Joop Stokvis

Escenografía: William Katz

Diseño de iluminación: Joop Caboort; Rediseño: Kees Tjebbes (Royal Swedish Ballet, Estocolmo, 2004)

Duración: 27 minutos

 
Estreno absoluto por el Nederlands Dans Theater en el Circustheater, Scheveningen (Países Bajos), el 24 de noviembre de 1978.
Estreno por la Compañía Nacional de Danza en el Teatro Real, Madrid (España), el 5 de noviembre de 1999.
 
Alabad al Señor
Alabadle con el sonido de las trompetas
Alabadle con salmos y con arpa
Alabadle con tímbalos
Y con la danza
"Pero ¿por qué?

 Ya que la obra de Stravinsky nunca se realizó con el fin de ser bailada, constituye una importante declaración musical en la que una de las principales aseveraciones, la de alabar con la danza, no se cumple. Por lo tanto, esta coreografía se ha realizado simplemente con el fin de completar el concepto original del texto: para alabar al Señor con la danza. Pero, ¿qué es lo que debe alabarse con esta oración física?

Se trata más bien de un lamento por un mundo imperfecto y desunido, en el que el sufrimiento y la inseguridad de cada inpiduo se enfrentan en un diálogo irónico con la música de Stravinsky. La danza está estructurada como un cuerpo en constante movimiento, sin descanso. Ningún bailarín hace una entrada ni salida a escena hasta el final, hasta su lenta y última despedida. La danza les arrastra, con frecuencia, hacia al suelo, con sus tristezas y fracasos, pero se incorporan de nuevo, y sus líneas se reagrupan y vuelven a moldearse con una austeridad geométrica. Ahora bien, en esta etapa de la vida, también hay ternura y esperanza. Los rígidos patrones han sido destruidos por los amores y deseos inpiduales, todos tan vulnerables y efímeros. Se alaba así, a través de la danza, el valor de la humanidad y de los afectos.

Kylián concibe una coreografía que respeta totalmente la forma rectangular de los escenarios convencionales. Supone su gesto inpidual y simbólico, aceptando las limitaciones que también nos impone la vida. Sin embargo, estas fronteras no señalan necesariamente una realidad negativa. Con frecuencia, estimulan nuestra creatividad para encontrar la libertad y la fantasía dentro del espacio que nos ha sido asignado.

Este concepto sobrio y angular de la coreografía se hace eco en las formas y motivos de los tapices que configuran el fondo de este laberíntico mundo. Dichos tapices forman parte esencial de una producción que es, en el fondo, una celebración de la supervivencia del espíritu humano ante el  materialismo del mundo.”

-Christian Harvey-

Álbum CND Flickr Sinfonía de los Salmos