(*) JARDÍN INFINITO MÚSICAS
Pedro Alcalde y Sergio Caballero
Música original
Intérpretes:
Lev Nikolaiev: palabras y textos del Cuaderno de Notas de A. P. Chéjov
Percussions de Barcelona (R. Armengol, S. Bel, R. Torramilans y I. Vila)
Alfred Schnitke
Hymns I-IV
(Lazarev/Bolshoi Theatre Soloists Ensemble)
LP Melodiya C10 28753 008
Sacred Hymns Nr.1
(Polyansky/Russian State Symphonic Capella)
(Chandos)
Piotr Ilich Chaikovski
Chanson triste, op. 40, nr, 12 (fragmento)
Palabras y textos utilizados en Jardín infinito
Cuando empezamos a trabajar con la música para la coreografía dedicada a Antón Chéjov, pensamos en la palabra y la percusión como principales ejes de la paleta sonora que utilizaríamos para componer. Necesitábamos que esa palabra no fuese una historia o una obra teatral, para evitar en todo momento la tentación de la narratividad.
Por eso utilizamos textos y palabras extraídos de su Cuaderno de notas, que, sin caer en la dramaturgia de una obra acabada, nos sumergían en un mundo más personal de Chéjov: el de su cantera.
Era la sonoridad de la palabra lo que nos interesaba: apuntes, esbozos, pinceladas donde el texto es todavía material en bruto. Desde ese mismo lugar la voz tarareará el estribillo de una popular romanza o podrá enumerar los elementos de la taiga rusa.
El ballet empieza con un listado de títulos de las obras de Chéjov. La parte central la componen pequeñas frases o párrafos que el escritor iba anotando, para utilizarlos ocasionalmente en alguna de sus obras y la parte final son palabras sueltas del Cuaderno.
Algunos ejemplos:
Alerce
Serbal
Una fábrica, 1000 obreros. De noche. El sereno golpetea su pequeña tabla. Tanto trabajo, tantos sufrimientos y todo por esos inútiles y despreciables dueños de la fábrica. Una madre estúpida, una gobernanta, una chica… La hija cae enferma, llaman a un profesor de Moscú, pero no viene, envía a un discípulo. El discípulo, de noche, escucha los golpes del sereno y medita. Le hacen pensar en alguien que clava pilotes en la tierra. “¿Pero será posible que toda mi vida tenga que trabajar como estos obreros para personas tan nulas, caprichosas, groseras, holgazanas, estúpidas?”
Cuanto más uno se cultiva, más infeliz se vuelve.
El pulgón roe las plantas; la herrumbre, el metal; la mentira, el alma.
Los médicos no son dioses.
Un hombre honesto llega a sentir vergüenza, a veces, delante de un perro.
¡Oh si la vida pudiese ser de tal forma que todo se volviese más joven y más bello!
Suba, suba usted esa escalera que llaman la Civilización, el Progreso, la Cultura; ascienda, sí, se lo aconsejo sinceramente. ¿Qué adónde sube? no tengo la menor idea.
Este cuaderno pertenece a A. P. Chéjov
Pedro Alcalde y Sergio Caballero