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REPERTORIO Romeo y Julieta |
(abre pop up)Mi Romeo y Julieta
El
8 de enero de 1998
estrené en
Santander, con la
Compañía
Nacional de Danza, Romeo
y Julieta,
ballet sobre música
de Sergei Prokofiev
en versión
de dos actos. Mi objetivo
fue que la coreografía
se ciñera fielmente
al drama de Shakespeare,
pero, sobre todo,
intenté montarla
respetando al máximo
la partitura de Prokoviev.
El concepto general
de la obra en cuanto
a escenografía,
vestuario e iluminación
parte de mi idea
original, si bien
tuve la enorme suerte
de contar para su
realización
con maravillosos
colaboradores como
son: Lourdes Frías
para el diseño
de vestuario, Pablo
Rueda y Carles Pujol,
del equipo de Talleres
del Centre
Cultural Sant Cugat, para
el diseño
y realización
de la escenografía
y Nicolás
Fischtel para el
diseño de
luces, sobre un
primer trabajo de
Miguel Ángel
Camacho.
Romeo
y Julieta supuso
sin duda un reto para mí como
coreógrafo,
así como
para todos los implicados
en su realización.
Mar Baudesson e Ivano
Rossetti encabezaron
el
reparto como Julieta
y Romeo. La idea de realizar
un ballet sobre el drama
de Shakespeare me había
perseguido durante muchos
años.
Pero fue en aquel momento,
después
de haber estrenado
más
de cuarenta coreografías
y contando con un
elenco de bailarines
dentro de La
Compañía
Nacional de Danza en
perfecta sintonía
con mi línea
artística,
cuando me
decidí a
dar ese importante
paso en mi
carrera.
El tema de Romeo
y Julieta ha
sido tratado por
numerosos coreógrafos,
incluso al margen
de la música
de Prokoviev.
En mi caso he
querido dar un
enfoque más
humanista a la
historia de los
amantes de Verona,
acercándola
de alguna manera
-siempre a través
del movimiento-
al hombre contemporáneo.
Mi trabajo se
centra en la expresión
del drama de Shakespeare
a través
de la danza en
sí misma,
intentando despojar
la obra de todo
lo superfluo que
pudiera relegar
a un plano secundario
lo que siempre
ha sido mi prioridad:
la expresión
a través
del movimiento.
Intento producir
un lenguaje directo
y humano, de modo
que la historia
conmueva rápidamente,
desarrollándose
con creciente
interés
hasta su trágico
final.
Este Romeo
y Julieta no
quiere quedarse
en la anécdota
particular de
aquellos dos
amantes, sino
que quiere hablar
al espectador
de algo más
univesal, que
siempre estuvo
en el drama de
Shakespeare:
la historia que
nos cuenta cómo
la pasión
y el amor pueden
vencer terribles
obstáculos,
superando muros
de odio e incomprensión
que se alzan
a menudo entre
los seres humanos.
Pretende ser
pues una coreografía
que, aunque inspirada
en una historia
del pasado, hable
al hombre contemporáneo
de su propia
realidad.
Nacho
Duato